Una burda manipulación sobre la "nacionalidad" de Cantabria

De vez en cuando se lee en la prensa regional la reivindicación de la categoría de nacionalidad para Cantabria, para lo cual suele echarse mano del fácil recurso a la cita de autoridades, lo cual suele evidenciar, por cierto, la incapacidad de elaborar argumentos propios.

 

Un serio inconveniente de este método de argumentación es que con las citas de otros autores se puede argumentar prácticamente cualquier cosa con tal de encontrar la cita adecuada. Pero, además, el problema de las citas de otros autores no acaba ahí, sino que, inmóviles e indefensas en su cárcel de papel, pueden ser objeto de todo tipo de manipulaciones e incluso mutilaciones para conseguir apoyar con ellas cualquier idea, hasta la contraria de la que quiso expresar el autor. Pero hay que tener mucho cuidado con las manipulaciones, pues se corre el riesgo de que, en caso de desenmascaramiento, quede uno en evidencia.

 

Y esto precisamente es lo que ha sucedido con una frase del escritor, historiador y miembro de la Real Academia de la Historia, Manuel Pereda de la Reguera, que está siendo citada y recitada en apoyo de la tesis de la nacionalidad cántabra.

 

La frase en cuestión es la siguiente: 

 

"Las circunstancias que debe tener una zona para ser considerada nacionalidad las tiene todas Cantabria. Porque tiene su idioma y su historia más enraizada que la de otros pueblos que piden nacionalidad... Si alguien tiene derecho a reivindicar la nacionalidad es Cantabria".

 

Muy probablemente esta cita esté sacada de la primera página de la recientísima nueva edición del Cantabria, raíz de España de dicho autor, aparecida este mismo año 2000. 

 

Y aquí nos encontramos con la primera manipulación, pues la frase completa que en dicho libro aparece es (el énfasis es nuestro): 

 

"YO SOY ENEMIGO DE LA PALABRA NACIONALIDAD, digo que las circunstancias que debe tener una zona para ser considerada nacionalidad las tiene todas Cantabria. Porque tiene su idioma y su historia más enraizada que la de otros pueblos que piden nacionalidad y que invadieron dichos territorios en el siglo V...".

 

En primer lugar, la última frase de la cita enviada a la prensa no aparece por ningún lado. Pero lo más importante  es que eliminando la primera parte de la frase, en la que el autor citado se declara enemigo de dicho concepto, lo que se ha querido hacer entender es que el autor es defensor de dicha calificación para Cantabria, cuando su intención era exactamente la contraria.

 

Pero no termina ahí el asunto, porque la frase que aparece en la citada edición del libro de Pereda de la Reguera también ha sido manipulada para dar a entender algo que el autor jamás opinó. Si ya es lamentable que varias personas –queremos suponer que la mayoría de ellas de buena fe al repetir temerariamente una cita sin molestarse en comprobar su veracidad– utilicen una cita manipulada para defender sus opiniones en la prensa, mucho más lamentable es que quienquiera que haya sido el responsable de la introducción de esa frase como frontispicio de la edición, haya despreciado de tal modo la verdad como para falsear las opiniones del autor hasta el punto de hacerle decir exactamente lo contrario de lo que dijo. La frase original exacta, que apareció en la edición del Diario Montañés del 17 de Enero de 1979, y que se encuentra a disposición de cualquiera que lo quiera comprobar en la hemeroteca de la Biblioteca Municipal, es: 

 

"YO, QUE SOY ENEMIGO DE LA PALABRA NACIONALIDADES, digo que las circunstancias que debe tener una zona para ser considerada nacionalidad las tiene todas Cantabria. SI JUGAMOS A NACIONALIDADES, Cantabria lo es. Porque tiene su idioma y su historia más enraizada que la de otros pueblos que piden nacionalidad y que invadieron dichos territorios en el siglo V según Sánchez Albornoz, en el VII en opinión de Menéndez Pidal y en el VIII según mi criterio".

 

Resumiendo; que mediante la utilización inescrupulosa de la tijera se han eliminado de la opinión del autor unas esenciales palabras sin las cuales la frase pasa a tener el sentido opuesto. De modo que un autor que se declara enemigo de la palabra nacionalidad (al igual que otros muchos como La Cierva o Julián Marías, que ya durante la discusión parlamentaria del texto constitucional denunciaron su absurdo semántico e histórico), cuya utilización y reivindicación le parece pueril, y que con esta declaración lo que pretende no es reivindicar la condición de nacionalidad para Cantabria sino ¡negársela a otras regiones que la reclamaban!, aparece, tras la manipulación, ¡como máximo defensor de la nacionalidad de Cantabria!

 

Y como desfachatez final, la frase en cuestión está sacada de un artículo titulado Revilla y Pereda de la Reguera, frente a frente, que reproducía la polémica entre el primero, como defensor de las tesis autonomistas para Cantabria, y el segundo, como defensor, precisamente, ¡de la inclusión de Cantabria en Castilla!, como explica, por ejemplo, en el siguiente párrafo del mismo artículo:

 

"Yo abogo por una vinculación con Castilla formando una unidad aunque tengamos una administración autónoma, pero componiendo un bloque que debe de utilizarnos a nosotros como salida natural, como puerto, al igual que lo hemos venido siendo a lo largo de la historia".

 

Y no sólo eso, sino que, como explica el firmante del artículo, Víctor Gijón, la previa participación de Pereda de la Reguera en un programa de Radio Nacional defendiendo sus tesis castellanistas había provocado un alud de cartas de furiosos autonomistas que, en palabras del citado Victor Gijón, "en honor a la verdad, muchas veces faltaban a las normas que en toda polémica deben imperar".

 

De modo que no pudieron los reivindicadores de nacionalidades perdidas escoger peor fuente para defender sus tesis. 

 

Nos permitiremos recomendar a los que hayan utilizado dicha frase de buena fe, que en el futuro se molesten por lo menos en comprobar las opiniones ajenas antes de hacer uso de ellas –que leer no cuesta tanto y no tiene efectos colaterales–, con lo que se evitarían secundar errores y manipulaciones. A los que la han utilizando a sabiendas de la manipulación no tenemos nada que recomendar, pues mientras los errores provocados por la ignorancia se curan informándose, los provocados por la mala fe no tienen cura. En todo caso lo que sí exigimos es que nunca vuelvan a utilizar la famosa cita mutilada de Pereda de la Reguera, pues su juego ha quedado desvelado. Pero, descuide el lector, que ya verá cómo no tardará en aparecer por ahí algún defensor de la tesis de la nacionalidad utilizando con alegre desparpajo la frase de marras.

 

Así pues, con una frase estampada en la página frontal de un libro de gran difusión son capaces los falsificadores partidarios de la nacionalidad de Cantabria de hacer una chapuza semejante con la aviesa intención de utilizar cualquier fin, incluso la mentira, para argumentar sus más que discutibles opiniones. 

 

Si el núcleo de la cuestión, la reivindicación de la nacionalidad para Cantabria a través de la cita aparentemente más explícita que habían podido encontrar, era una burda falsificación...

 

¿Serán merecedores de que alguien les siga haciendo caso?

 

Diario Montañés, 8 de enero de 2001

 

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