Superstición igualitaria

Abandonadas las viejas creencias, en el panteón actual reina la Igualdad, celosa deidad ante la que todos han de postrarse. Y aunque la realidad demuestra que no existe, sus fogosos evangelistas se empeñan en imponer su culto a los infieles. En las aulas se logró mediante la LOGSE, de perdurables efectos. Su vía de penetración en el oficio político es el sistema de cuotas; en la sociedad, la discriminación positiva; y en el lenguaje, la insoportable repetición de géneros y géneras.

 

Pero aún quedan terrenos por conquistar, y a ello se dedican personas como Beatriz Gimeno. Activa feminista hoy en la órbita de Podemos, opina que “para que se produzca un verdadero cambio cultural tienen que cambiar también las prácticas sexuales hegemónicas y heteronormativas”, pues sin ello “no se producirá un verdadero cambio social que iguale a hombres y mujeres”. Gimeno va al grano: “Me gustaría contribuir a problematizar la siguiente cuestión: dado el profundo simbolismo asociado al poder y a la masculinidad que tiene en la cultura patriarcal la penetración (a las mujeres), ¿qué podría cambiar, qué importancia cultural tendría una redistribución igualitaria de todas las prácticas, de todos los placeres, de todos los roles sexuales, incluida la penetración anal de mujeres a hombres?”.

 

He aquí el credo progresista: cuando los hechos no se ajustan a los dogmas, los hechos se equivocan. Y eso que hasta el tovarich Ehrenburg tuvo que admitir que “es mucho más difícil transformar al hombre que la estructura del Estado”.

 

La Humanidad es supersticiosa. Antaño estuvo convencida de que las brujas volaban, de que la lascivia se calmaba ahogando lagartijas en orina de asno o de que las verrugas sanaban enterrando garbanzos en menguante. Súmense las mil bobadas que adornan todas las religiones. Que cada uno ponga el ejemplo que prefiera.

 

Reírse de las supersticiones antiguas es fácil. Lo osado es empezar a reírse de las actuales. Por ejemplo, de esa extraña igualdad que algunos pluscuamprogresistas pretenden imponer al desigual Universo.

 

El Diario Montañés, 28 de agosto de 2014